Rosa Mayerly Olaya, un nombre que no debe perderse en el silencio
Fundación Morei ·
“Las mujeres siguen siendo asesinadas por el hecho de ser mujeres, incluso en espacios donde deberían sentirse protegidas”, concejal de Bogotá Heidy Sánchez

Hay nombres que nunca deberían convertirse en una noticia. Nombres que tendrían que permanecer ligados a los abrazos de una familia, a los sueños de una mujer, a los proyectos que aún estaban por escribirse, sin embargo, Colombia una vez más volvió a despertar con un nombre más en la larga lista de víctimas de la violencia contra las mujeres.
En la tarde del domingo 12 de julio, el nombre de Rosa Mayerly Olaya Coronado, una mujer nacida en el municipio de Natagaima – Tolima, empezó a escucharse en conversaciones que iniciaron en el municipio de Soacha para luego inundar las redes sociales y titulares de diferentes medios de comunicación y es que detrás de las palabras manifestadas y escritas existía una historia que hoy queda marcada por el dolor de quienes la conocieron y por la exigencia de una sociedad que reclama respuestas. Y es que desafortunadamente Rosa Mayerly, fue víctima en su lugar de trabajo de un hombre que obsesionado con ella decidió quitarle la vida y seguir así sumando la lista de feminicidios que no sólo arrebata una existencia, sino que deja un vacío imposible de llenar.
No es únicamente una investigación judicial; es una silla vacía en la mesa, una llamada que nunca volverá a recibirse, una hija, una hermana, una amiga cuya ausencia transforma para siempre la vida de quienes la amaban o compartían día a día con ella. En Colombia, la violencia contra las mujeres continúa siendo una realidad que golpea hogares de todos los rincones del país. Las cifras estremecen, pero ninguna estadística logra reflejar el sufrimiento de una familia que espera justicia, ni el miedo con el que muchas mujeres enfrentan su vida cotidiana.
El asesinato de Rosa Mayerly Olaya, vuelve a recordar que el feminicidio no puede ser visto como un hecho aislado sino que cada caso representa una alerta para las instituciones, el país en general y un llamado urgente a fortalecer las medidas de prevención, protección y acceso efectivo a la justicia, porque la violencia feminicida comienza mucho antes del crimen. Empieza con el control, las amenazas, las agresiones psicológicas, la indiferencia institucional y el silencio social. Por ello, la lucha contra el feminicidio exige educación, prevención, protección oportuna y una justicia que actúe sin demora.
“Cuando una mujer es asesinada, toda la sociedad resulta herida. La memoria de Rosa Mayerly Olaya Coronado debe impulsarnos a unirnos y combatir con mayor determinación la violencia contra las mujeres. No basta con condenar estos hechos; es indispensable prevenirlos, investigarlos con rigor y garantizar justicia. El silencio y la impunidad nunca pueden ser una opción” señaló la defensora de Derechos Humanos de las mujeres, Rocío Agudelo Vargas, directora de la Fundación Morei.
Distintos sectores de la sociedad han hecho un llamado a las autoridades para que la investigación avance con celeridad, transparencia e independencia permitiendo el esclarecimiento de los hechos y el juzgamiento del responsable de este nuevo feminicidio que golpeó al municipio de Soacha, a pocos minutos de Bogotá.
Nota publicada el 14 de julio de 2026 en la web anterior de la Fundación Morei. Conserva su dirección original.