Colombia bajo el agua: voces, cifras y una tierra que no olvida
Fundación Morei ·
“Son muchas las familias que tuvieron que salir dejando lo poco que tenían, pero lograron salvar sus vidas”

Las lluvias en algunos territorios de Colombia han sido tan fuertes que no sólo obligaron a los habitantes a salir dejando sus pertenencias y únicamente llevando lo poco que tenían puesto, sino que han afectado la infraestructura de la zona. En esta ola invernal han resultado afectadas aproximadamente 95.000 familias, equivalentes a 255.000 personas en 17 de los 32 departamentos que tiene el país.
Y es que son muchas las imágenes que deja esta difícil situación, niños que en su escapada de la inundación miran hacia atrás y ven como lo que algún día fue su escuela se hunde, mientras que las madres con sus hijos en brazos sólo pueden en medio de sus ojos lagrimosos mirar como los sueños se ahogan al igual que sus escasas pertenencias y salir de allí hacia un futuro incierto que inicialmente los recibe en albergues improvisados por el Estado o en ocasiones por organizaciones no gubernamentales que se han comprometido durante su existencia a proteger a las clases menos favorecidas, al medioambiente o en general a todo aquel colombiano que esté en condiciones de vulnerabilidad.
Pero las frías cifras únicamente cuentan parte de la historia, aquella que quedará en los titulares de prensa o en las estadísticas oficiales las cuales algunos políticos intentarán aprovecharlas en el futuro para sacar provecho electoral, pero la realidad mientras tanto nos muestra a los hombres y mujeres que durante toda su vida han estado allí en sus terruños sembrando y construyendo vida, nos deja ver cómo la naturaleza arrasó con las ilusiones de tantas familias que hoy guardan la esperanza de que el Estado que tantas veces los ha abandonado, hoy sí haga presencia real y los ayude en la reconstrucción, mientras que ellos los que quedaron sin nada no se cansan de agradecer a entidades y ONGS que día a día les llevan las ayudas que recogen a nivel nacional.
Pero aquí una vez más los colombianos muestran su alto nivel de resiliencia y tienen claro que además de volver a sembrar sus productos, tienen que sembrar en sus corazones una nueva esperanza para que todas sus familias renazcan esta vez no de las cenizas, sino del barro que dejará el agua al secarse.
Nota publicada el 2 de marzo de 2026 en la web anterior de la Fundación Morei. Conserva su dirección original.