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La felicidad al ritmo de la danza

Fundación Morei ·

“Niños que transformaron disciplina y trabajo en ejemplo de vida”

Dos jóvenes bailarines de la Escuela Cultural Morei con trajes típicos colombianos, en una terraza con los edificios de Bogotá al fondo

Lo que inició hace casi una década como un espacio en un salón de un hogar cualquiera en la ciudad de Bogotá para aprender pasos de baile, disciplina y valores, se convirtió en un referente de superación y en una inspiración para toda la comunidad no sólo de la localidad donde empezó este proyecto de la Fundación Morei, la cual hoy años después cuenta con una Escuela Cultural, sino para cientos de niños que llegan allí para formarse en diferentes áreas artísticas.

Y un ejemplo de lo que se hace en la Escuela Cultural Morei, es lo vivido por María Alejandra Agudelo V. y Raúl Tenorio E., dos niños que ingresaron en ella teniendo tan sólo 7 u 8 años, donde comenzaron a formarse en ritmos tradicionales y contemporáneos, enfrentándose a largas jornadas de ensayo, sacrificios personales y por supuesto la participación en competencias, pero a quienes también se les enseñaban valores, disciplina, compromiso y amor por lo que hacían. Y quienes hoy siendo adolescentes pueden decir que esa disciplina los llevó a abrirse un camino que trasciende el arte y a convertirse en ejemplo vivo de que la perseverancia transforma vidas.

“A todos los miembros de la Escuela Cultural Morei, nos llena de orgullo ver cómo lo que un día fue un sueño infantil para cientos de niños, hoy se ha convertido en inspiración y realidad a través de María Alejandra y Raúl, ellos son un ejemplo real de que el arte no es solo entretenimiento, sino también una forma de vida y desarrollo social”, señaló José Luis Solano, director de la Escuela Morei y miembro activo de la Fundación del mismo nombre.

La historia de estos dos jóvenes muestra que la cultura es también un motor de oportunidades, ellos además de bailar en escenarios nacionales se proyectan a escenarios internacionales sin dejar ninguno sus estudios tradicionales, donde están cerca de terminar su secundaria. Ahora su rostro, su capacidad de aprendizaje y su talento artístico son parte de la imagen de la Fundación Morei desde donde se demuestra que todos los seres humanos aun siendo niños, si se les enseñan valores de unión, disciplina y esperanza, podrán lograr las metas que se propongan.

La comunidad los reconoce no solo por su capacidad artística, sino por demostrar que, con constancia y pasión, los sueños se cumplen. Su ejemplo reafirma el poder del arte como herramienta para cambiar vidas y abrir caminos, especialmente en un país donde los niños y jóvenes necesitan referentes positivos.

Pero este camino apenas comienza, porque lo que han logrado sólo es un escalón en el largo trasegar de la carrera artística y personal, pues ellos tienen claro que pueden llegar mucho más lejos, pero consideran que lo más importante es poder mostrar su ejemplo a niños, niñas, jóvenes y adolescentes, y llevar su mensaje a las nuevas generaciones de que es posible soñar, trabajar con disciplina y creer en uno mismo para poder transformar cualquier historia.

“Desde que comencé a bailar en la academia cultural, he sentido una felicidad inmensa que me acompaña cada día, llevo bastante tiempo allí y cada clase es un espacio donde me libero, me conecto conmigo misma y con lo que me apasiona. Bailar me ha ayudado a mejorar mi estado de ánimo, a sentirme más segura y transformar cualquier preocupación en energía positiva. Es un lugar donde no sólo aprendo pasos, sino donde mi corazón late al ritmo de lo que más me gusta” manifestó la joven y bailarina, María Alejandra Agudelo Vargas.

Nota publicada el 26 de agosto de 2025 en la web anterior de la Fundación Morei. Conserva su dirección original.